La depresión es un importante trastorno del estado de ánimo que nos puede afectar de muchas formas diferentes y en muchos aspectos de nuestra vida. Puede afectar tanto al funcionamiento normal de nuestro organismo, como a la manera en la que pensamos habitualmente y por supuesto a nuestro estado anímico. Puede afectar a la forma en que una persona come y duerme. También afecta a cómo uno se valora a sí mismo y también en la forma en que uno piensa de si mismo (autoestima).

La depresión se manifiesta a través de los siguientes síntomas:

Síntomas cognitivos:

Creencias y pensamientos irracionales.
Autoafirmaciones negativas, como pensamientos negativos sobre si mismo, sobre las propias experiencias y sobre el futuro.
Sentimiento de pérdida personal de actitudes y de aptitudes anteriores.
Dificultades para pensar, concentrarse y tomar decisiones.

Síntomas fisiológicos:

Fatiga o pérdida de energía.
Pérdidas de peso y/o cambios de apetito (disminución u aumento del apetito).
Estreñimiento y dolores de estómago.
Insomnio o hipersomnia (dormir en exceso).
Cefaleas y mareos.
Síntomas propios de la Ansiedad.

Síntomas conductuales:

Déficit de las conductas sociales normales.
Pérdidas de las actividades positivas que generan satisfacción, como dejar de hacer los hobbys habituales, etc.
Exceso de conductas de evitación o huida ante la estimulación aversiva (pedir ayuda, quejas).
Exceso de conductas inusuales (estar acostado, intentos de suicidio).