El trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) es un trastorno de ansiedad que se caracteriza por la presencia de obsesiones o compulsiones que generan intenso malestar, enlentecen la conducta habitual o interfieren el funcionamiento cotidiano.

Obsesiones:

Se refieren a las ideas no deseadas que asedian la conciencia y que determinan una angustia patológica. Algunas de las caracterísiticas son:

Pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan en algún momento del trastorno como intrusos e inapropiados, y causan ansiedad o malestar significativos.
Los pensamientos, impulsos o imágenes no se reducen a simples preocupaciones excesivas sobre problemas de la vida real.
La persona intenta ignorar o suprimir estos pensamientos, impulsos o imágenes, o bien intenta neutralizarlos mediante otros pensamientos o actos.
La persona reconoce que estos pensamientos, impulsos o imágenes obsesivos son el producto de su mente (y no vienen impuestos como en la inserción del pensamiento).

Compulsiones:

Son comportamientos repetitivos y sin sentido que se realizan según ciertas reglas y de una manera estereotipada. Algunas de las caracterísiticas son:

Comportamientos físicos como por ejemplo: lavado de manos, puesta en orden de objetos, comprobaciones, etc.
Actos mentales como por ejemplo: rezar, contar o repetir palabras en silencio entre otras, que son conductas que el individuo se ve obligado a realizar en respuesta a una obsesión o con arreglo a ciertas reglas que debe seguir estrictamente.

El objetivo de estos comportamientos u operaciones mentales es la prevención o reducción del malestar y de la ansiedad o la prevención de algún acontecimiento o situación que se perciben como negativos; sin embargo, estos comportamientos o bien no están conectados de forma realista con aquello que pretenden neutralizar o prevenir, o bien resultan claramente excesivos, lo que genera en consecuencia que se aumenten y potencien los efectos negativos que se pretenden evitar o eliminar.